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jueves, 17 de octubre de 2024

¿Desde cuándo existe el bar de toda la vida?


Publicado en El País el 17 de octubre del 2024.

Ante su inminente colapso frente a importaciones de moda, nos lamentamos de la pérdida del bar de siempre, del bar español, del de toda la vida. Sin embargo, lo que hoy tenemos en mente como el prototípico bar de nuestra tierra no tiene ni medio siglo de historia.


España ha sido un país de tabernas, tradición que heredó de los romanos a través de los griegos gracias a la pasión de ambos por el vino. Y más tarde, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, las fondas empezaron a abrir por doquier. Pero comer fuera de casa no fue algo común hasta finales del siglo siguiente, cuando aparecen los grandes cafés. Como recuerda María Ángeles Samper en el capítulo que les dedica en Comer y beber, una historia de la alimentación en España (Cátedra, 2024), Jovellanos llamaba a los cafés “casas de conversación” por las charlas de todo tipo que allí se daban. En aquellos antiguos cafés, reservados para unos pocos pudientes, se servían dulces y pasteles, así como horchata, limonada, cafés y licores.


Eran lugares de “designios en juego, de necesidad de lucro, de descanso eludido, de alegrías estúpidas”, tal y como describía Joris-Karl Huysmans en De tout (1902) los cafés parisinos, de donde bebieron los históricos cafés españoles, como el Zurich, en Barcelona, o el Fornos, en Madrid. Pero aquellos cafés poco tienen que ver con el bar actual, que se inspiró en las cafeterías americanas, declinando primero en cafetines, botillerías y otros géneros hosteleros. Xavier Castro, parte del Institut Européen D’Histoire de L’Alimentation, explica que “el bar está entre la taberna y la cafetería americana moderna: reúne de los dos, es más popular, proteico, diverso y plural, y tiene de todo, desde cafés e infusiones a vinos y refrescos. Funde los dos conceptos”.


¿Cómo llega esa amalgama de conceptos hosteleros hasta nuestros días? “La cafetería americana está centrada en la barra, que es distinta que el mostrador del viejo café, un lugar que era operativo, donde se estructuraba el servicio. En cambio, la barra permite la consumición in situ, sobre o junto a los taburetes. Es, además, un espacio de interacción social, distinto a las mesas, donde esto era más difícil. Las barras sirven para entrar en contacto con la gente, ligar, mostrarse”, explica Castro. La barra se convirtió en el centro, en un sentido literal y, como señala Andrés Sánchez Magro en Tabernas de Madrid. Lo castizo en el siglo XXI (Almuzara, 2023), también metafórico: “Cualquier barra es el centro del mundo, de ese pequeño universo que las personas construimos para poder seguir andando por la vida”.





Así, se pasó del mostrador al escaparate, alumbrado por luces intensas y planas, con la banda sonora procedente ya no de un trío de violín, piano y chelo, sino de un jukebox o de la radio, y más tarde de la televisión, “característica única de los bares españoles, ya que esto no sucede en otros países de Europa”, apunta Castro, que afirma que fue la tele la que mató a la estrella de los cafés: la conversación entre la parroquia. Y si en el café acudía solamente la burguesía y la clase media y a las tabernas, los obreros, cuando el bar nació en los sesenta congregó tertulias interclasistas.


Por aquel entonces las tabernas persistían, con ejemplos míticos como Casa Labra y sus soldaditos de Pavía, bocados de bacalao rebozado y frito que conformaban la poca oferta sólida presente en este tipo de establecimientos. “Eran lugares donde se iba a beber vino, quizá algún licor como el anís, y se picaban aceitunas y otros encurtidos. Abundaba la precariedad y la falta de confort”, comenta Castro.


“Los bares y restaurantes españoles se han convertido en el lugar social primordial por antonomasia en España, con la comida como vínculo de unión para la sociedad, con una intensidad más fuerte que en muchos otros países”, dice Jorge González del Pozo, en España cocina su identidad. Cultura gastronómica y representaciones identitarias (Sílex, 2023). Sin lugar a dudas, los bares han contribuido a ello con una oferta vasta en horarios y variedad. De los primeros menús o platos del día instaurados en los años sesenta, se pasa a los bocadillos, sándwiches y hamburguesas de los snack bars, los bares americanos (todavía hay uno llamado tal que así, el Bar Americano de Barcelona, abierto en 1964) comidas rápidas para llenar el estómago en cualquier momento del día.


En el bar español definitivo, que se desarrolló y expandió en los años ochenta, predomina la oferta variada y hace las veces de cafetería para el desayuno y la meriendas, de cervecería y de taberna por las tardes y noches, de fonda para comer y para cenar, sea de menú o de tapas. “De esta manera, la palabra bar ya no significa nada porque no existe una distinción de contenido que sí había históricamente, pero que ahora han confluido en una miscelánea”, dice Castro.

A causa de la falta de relevo generacional, los bares de siempre han visto amenazada su supervivencia. Por suerte, las olas migratorias, en especial de la comunidad china, han encontrado en los traspasos de bares un negocio con el que ocupar la familia, a la par que han salvado espacios y recetas de caer en el más completo olvido. Hoy en día conviven con la singularización radical de la hostelería, es decir, con la cafetería de especialidad y la cervecería especializada en cerveza artesana, el restaurante de alta cocina, la barbacoa coreana y el hot pot chino, la tetería y el bar de té de burbujas, el irrefrenable brunch y los nuevos bares de siempre.

Publicado en El País

Barcelona - 17 OCT 2024 -

jueves, 15 de julio de 2021

Historia de un café bar de Villadiego.


CAFÉ URBANO - CAFÉ CÓRDOBA - CAFÉ-BAR D.MIGUEL - BAR RINCÓN DE CAMY 


Café Urbano, así se llamó el establecimiento que estaba situado en el número 5, antiguamente 7, de la actual Plaza Mayor. Fue propiedad de Urbano Hidalgo Caballero, que a su vez fue Procurador. 

En el Anuario del Comercio de la industria, de la magistratura y de la administración de 1897 ya se menciona este café, junto al de Gregorio Martínez. Lo que no se sabe con certeza es en que planta estaba situado el mismo. 

En el Anuario del Comercio de la industria, de la magistratura y de la administración de 1897, donde se indica que en Villadiego había dos cafés, uno era propiedad de Urbano Hidalgo.

El 5 de diciembre de 1889 en el Diario de Burgos se publica esta noticia: "En el café Urbano Hidalgo, de Villadiego, cuestionaron el sábado por la noche varios gitanos, con motivo de una liquidación de cuentas relativas a cambios de caballerías efectuados en la feria de San Andrés.

El altercado adquirió tales proporciones que fue precisa la intervención de las autoridades, siendo detenido uno de los principales promovedores del escándalo.

La guardia civil cacheó a cuantos gitanos se hallaban en el establecimiento, recogiendo tres pistolas y dos cuchillos". 

Posteriormente Urbano Hidalgo Caballero, en 1914, la vivienda de la plaza número 7, se la vendió a Pascual Córdoba Pampliega. (1877 - 1957) Puede que éste siguiera con el café durante unos años. Lo que sí es seguro es que más tarde estableció en la planta baja y el primer piso un comercio de telas, ropa, zapatos, etc. En este edificio y en los soportales jugarían sus hijos de críos y los dos mayores, Emiliano y Santiago, en la época de la II República, seguramente escribieron, desde este lugar, las reseñas, para la sección El DIARIO en Villadiego, del Diario de Burgos.

Hay un documento, realizado a imprenta y que usaba como correspondencia Pascual Córdoba, con fecha de 17 de marzo de 1925, que en su membrete se menciona tanto al Comercio de Tejidos como el Café. Mi madre, Cruz de Grado Tijero que nació en 1920, solo recuerda el comercio en planta baja y primer piso.

En 1928 Pascual se lo vendió a su hermana Sofía. Aún así, la familia Córdoba siguió viviendo en el mismo y el comercio continuó abierto hasta el comienzo de la guerra civil. Ya en noviembre de 1936, el presbítero Luciano Huidobro Serna compra el edificio. Éste a su vez lo vendió en 1939 a Dionisio Miguel (1886 - 1950) y a María Concepción Escudero.

En el Diario de Burgos, de 18 de febrero de 1940, se publica una noticia en la sección de anuncios que dice textualmente: SE VENDEN cámara frigorífica y dos mesas de billar. Tratar con Dionisio Miguel, en Villadiego.

El Café estabas clasificado como de 4ª categoría y en función de la misma podía vender así sus productos. 

En el Anuario de 1945 ya se menciona en la sección de cervecerías y cafés a Dionisio Miguel. Asimismo en el año 1954 se anuncian en el programa de fiestas regentándolo los hermanos Miguel.

Posteriormente el café fue llevado por el matrimonio Félix Miguel Escudero, hijo de Dionisio, y Angelines García Fernández.

Mis recuerdos de crío: De nombre "El Café" a secas o "Rodeas". Para mi, enorme, mesas de mármol, paredes con azulejo amarillo hasta la mitad, percheros en las paredes. Al fondo en el techo, una claraboya que daba luz a esa parte. Barra, al fondo a la derecha, pequeña, con su cafetera marca GAGGIA de palanca, encima de la misma y haciendo casi siempre cafés, Angelines. Máquina de helados, nada más entrar a la izquierda. En fiestas se sacaba fuera. Televisión en blanco y negro, según entrabas a la izquierda en una esquina. En el primer piso, un salón enorme con mucha luz y con gente echando la partida. Una terraza de mesa pequeñas. En fiestas se sacaban todas las mesas de mármol a los soportales. Antes de entrar al bar había una máquina manual que creo que "daba chicles". La recuerdo casi siempre sin funcionar. 

Los lunes ayudando en la barra y en algunas "Fiestas" desde la bodega llevando "kases" y otras bebidas a la barra, que estaban en bidones con paja e hielo. Un vino valía 2 pesetas, en el resto de los bares valía una. También trabajó mi hermano Carmelo, que según el, Felibuche, que así llamaban también a Félix Miguel, le pagaba en billetes de 100 pesetas.

Casi siempre hombres y después de comer, tomando café y copa, charlando o jugando al dominó. Siempre lleno. Rara vez y en otro horario algún grupo de mujeres jóvenes sentadas al fondo. Mi abuelo, Francisco de Grado Miguel (1893 - 1986), ya jubilado, todos los días escuchando debajo de la televisión en blanco y negro el tiempo al final del telediario. Todos los chiguitos queríamos en invierno ver la tele los domingos por la tarde, llenábamos la parte de delante del bar y a la dueña no le gustaba. No gastábamos. Primeras películas de dos rombos y los sábados por la noche "Galas del sábado" y el resumen de la victoria del Barça de Cruyff en el Bernabéu por 0 - 5 el 17 de febrero de 1974. Más tarde nos dejaban ver como los mayores jugaban al julepe con puestas de billetes de a cien pesetas. 

Según contaban en mi casa, este lugar fue frecuentado por algunas "fuerzas vivas" del pueblo: Luis Liras, Miguel Casado, Isaías Sastre, etc. y diariamente tampoco faltaban dos amigos inseparables y cosmopolitas, con su DYC en la mano, dando conversación a Angelines: Ángel Pardo, dibujante del Capitán Trueno y Juan Jesús Gutiérrez "Juanchi", profesor de Francés en el colegio. 

En los años 1969, 1970 y 1971 se anuncia en el programa de fiestas como Café-Bar "D. Miguel". Se debió cerrar sobre 1974. 

Jesús Antonio Susinos y María de los Ángeles Conde compraron el bajo del edificio en 2007 y lo volvieron a abrir ahora como Bar con el nombre de "Rincón de Camy". 

Pinche en Historia de un café - bar. para ver también fotos.


miércoles, 10 de octubre de 2018

Buenas cañas en El Cangrejero.

De las mejores cañas de Madrid. Son las que se "tiran" en el Bar "El Cangrejero", situado en la calle Amaniel, número 25, por la zona del Conde Duque.

El señor muy serio y si hay algo de clientela no te pone tapa. Cuando hay poca gente la tapa es esmirriada y sin gusto.

El precio de las cañas, cara: 1 euro y cincuenta céntimos, el 6 de octubre de 2018.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Una receta de tortilla

Nos hacemos eco de una de las mejores tortilla de patatas de Madrid. La que se hace en la Bodega "La Ardosa".C/ Colón, 13

Copiamos la receta de su página web:http://www.laardosa.es/receta-tortilla.php

Ingredientes:

- Cinco patatas monalisa medianas.

- Siete huevos.

- Media cebolla grande.

- Aceite de oliva virgen extra Lorietta, de los Montes de Toledo.

- Sal. 

Preparación:

Se pelan las patatas, se lavan y cortan con cuchillo, a lo ancho, con una largura de unos 3 centímetros y un grosor de entre 2 y tres milímetros. 

Se echan en un bol, junto con la cebolla cortada en juliana y se sala.

Se echa en  una sartén bastante aceite a fuego medio. Caliente, pero no humeante.

Se agregan las patatas con la cebolla, donde permanecen cubiertas por el aceite, friéndose más que cociéndose, pero nunca a una llama muy viva, siempre a borbotones medios, durante unos quince minutos.

En ese tiempo, mueve las patatas cada tres minutos, para que se hagan todas por igual, homogéneamente. Pasado el cuarto de hora, aproximadamente, se sacan y se dejan en un recipiente, para que escurra la grasa, con lo ayuda de una espumadera, con la que se presiona levemente. 

Se baten los huevos en un bol, hasta que estén esponjosos.

Se incorporan las patatas escurridas con la cebolla. Se tiene junto apenas medio minuto, lo justo para mezclar y repartir uniformemente.



Se sitúa una sartén de hierro fundido de diámetro pequeño y paredes altas a fuego medio. Se vierte un hilo del aceite de oliva virgen, que esparce por toda ella. Bastante caliente, pero no humeante, se agrega la tortilla y se tiene medio minuto, pasando la espumadera constantemente por los bordes exteriores. 

Se da la vuelta y se tiene otro medio minuto, procediendo de igual manera con la espumadera.  Se saca y sirve.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Bar ALFE.

En el Bar ALFE, en  Madrid, un bar sin pretensiones culinarias,  se puede comer una tortilla de patata buena y a un precio módico.

Jugosa y recién hecha.

Está situado en la calle Santa María de la Cabeza, 11.  Al lado de Atocha y del Museo Reina Sofía.

Después de ver unos pocos cuadros con los amigos en el Museo a comentarlos al Bar ALFE.

Las cañas son mejorables.

Tortilla fina y rica.

Trozo de tortilla: Jugosa y caliente.


 

jueves, 4 de septiembre de 2014

Nuestro bar ideal debe:

1- Tirar todas las cañas BT: vaso frío, reposo, golpeo, presión, espuma densa, etc.

2. Realizar perfectamente al menos dos pinchos: la tortilla de patata (patata frita no cocida, debe estar jugosa aún estando fría) y croquetas (cremosa la besamel, que no se note la harina, con un ligero sabor a nuez moscada como sabor secundario y con el sabor principal correspondiente a jamón, morcilla, carne, espinacas, etc.)

3. Tener los baños limpios: oler bien, suelo sin pis y papel higiénico.

4. Acompañarse las consumiciones con su ticket correspondiente y con el precio detallado.

5. Tener papeleras.

martes, 2 de septiembre de 2014

SOMOS....

Somos muy críticos con los bares en positivo con el objetivo que se diferencien entre sí, de manera singular y única.