viernes, 14 de agosto de 2020
miércoles, 29 de julio de 2020
domingo, 28 de junio de 2020
Historia de cafés y casinos de Villadiego desde 1881 hasta 1911.
Relación de nombres de alcaldes, propietarios de cafés y casinos de Villadiego desde 1881 hasta 1911.
| Año | Alcalde. | Cafés. | Casinos. |
| 1881 | José Bravo Huidobro. | Del Recreo. / Círculo de Recreo. | |
| 1882 | Eusebio Barriuso. | Del Recreo. | |
| 1883 | Eusebio Barriuso. | Del Recreo. | |
| 1884 | Eusebio Barriuso. | Del Recreo. | |
| 1885 | Eusebio Barriuso. | Del Recreo. | |
| 1886 | Clemente de Juana y Sojo. | Casimiro Alonso. | Del Recreo. |
| 1887 | Clemente de Juana y Sojo. | Casimiro Alonso. | Del Recreo. |
| 1888 | Justo López | Casimiro Alonso. | Del Recreo. |
| 1889 | |||
| 1890 | |||
| 1891 | Clemente de Juana y Sojo. | ||
| 1892 | Clemente de Juana y Sojo. | ||
| 1893 | |||
| 1894 | Clemente de Juana y Sojo. (? -1895) | Gregorio Martínez. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1895 | |||
| 1896 | |||
| 1897 | Timoteo Alonso de la Peña. | Urbano Hidalgo. Gregorio Martínez. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1898 | Timoteo Alonso de la Peña. | Urbano Hidalgo. Gregorio Martínez. | Del Recreo. (Presidente: Clemente de Juana y Sojo). De La Unión. |
| 1899 | Miguel Casado. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1900 | Manuel de la Peña. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1901 | Manuel de la Peña. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1902 | Miguel Pérez. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1903 | Miguel Pérez. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1904 | Hilario Pascual. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1905 | Hilario Pascual. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1906 | Andrés Seco. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1907 | |||
| 1908 | Andrés Seco. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1909 | Andrés Seco. | Urbano Hidalgo. | Del Recreo. De La Unión. |
| 1910 | |||
| 1911 | Bonifacio Rodríguez. | Martín González. Urbano Hidalgo. | |
| 1912 | Gregorio Casado Antonio Arroyo |
Fuente:Web de la Biblioteca Nacional. Anuario del Comercio de la industria, de la magistratura y de la administración, editado por la librería Bailly-Baliêree
A partir de 1912 se publica como Anuario General de España y no están publicados en la web de la Biblioteca Nacional.
jueves, 26 de marzo de 2020
El vermú estos dias, casero.
EL DULCE CAMINO DE LA AMARGURA
Son tiempos de confiar en la ciencia y esperar, y si le añadimos un toque italiano, en homenaje a ese gran país que lo está pasando tan mal, hablar del vermut es muy adecuado para pasar el rato. Como recuerdo de lo que haremos en cuanto nos suelten. Empecemos por la hora del aperitivo, que en Italia coincide con el atardecer, cuando la luz es más hermosa. El color del vermut, ese rojo crepuscular, hace pensar que fue inventado para ser bebido a esa hora, no puede ser casualidad siendo una creación artística italiana. La palabra en realidad es alemana, wermut, ajenjo, base de bebedizos ensoñadores y curativos desde la noche o, mejor dicho, el atardecer de los tiempos. Echar hierbajos en el vino y probar a qué demonios sabe, eso es un entretenimiento ancestral. No sabemos cuántos corazones generosos se quedaron por el camino en infinitos ensayos y errores, pero deberían tener un monumento —al borracho desconocido— porque delimitaron el saber de lo que se puede beber y lo que no, y en qué cantidades, y en qué tipo de vasos. El ajenjo era bueno para todo, curaba la fiebre y era antiséptico. Colocado bajo la almohada, hacía soñar con la persona amada. Servía para desinfectar perros. Quizá por eso un buen vermut sacude las malas pulgas.
Los italianos persistieron con talento en los mejunjes de vino y matojos. Ya en 1555 se publicó en Venecia un libro llamado Los secretos del señor Alessio, un tratado de cócteles, drogas y perfumes de un caballero del Piamonte, la patria del vermut. La mezcla de vino con ajenjo se fue perfeccionando, con artemisas, salvia, tomillo, melisa, canela, camedrio, mejorana. El primer vermut oficial, mezcla de vino blanco y 30 hierbas, lo patentó en 1786 Antonio Benedetto Carpano en su bar de la Piazza Castello, en Turín. El vermut Carpano aún existe. Era dulce, pero en el mismo bar se produjo un avance, el Punt e Mes, en 1870. Fue fruto del estrés de unos agentes de Bolsa, que iban allí a cocerse. Uno pidió que le añadieran media dosis de quinina, para darle un toque amargo, y en jerga bursátil pidió “un punto y medio”, una parte de vermut y media de quinina. El Punt e Mes aún existe. Comenzaron entonces a llevarnos a todos por un dulce camino de amargura, uno de esos prodigios italianos de indefinición, un sabor que es una cosa y su contraria a la vez. El vermut se extendió por el mundo, surgieron dinastías (Martini, Cinzano) y entró en una vida superior, la de los cócteles. Así llegamos al Negroni. Pero antes fue el Americano (bíter Campari, vermut rojo y soda), de moda a principios de siglo en Italia, hasta que un día de 1919 o 1920 el conde Camillo Negroni necesitaba algo más. Sugirió al camarero del Caffé Casoni, en Florencia, que sustituyera la soda por ginebra. Con una corteza de naranja y hielo. Fue el último paso de la evolución. Más allá probablemente no se pueda ir. Al conde Negroni le gustó bastante, y mucho más el segundo y el tercero, y no fue el único. Empezó a pedirlo todo el mundo y se quedó con el nombre del conde. Qué más quieres en esta vida que le pongan tu nombre a un cóctel. Es así como una acumulación de sabiduría de siglos, de búsqueda de hierbas en los bosques, de los griegos a los frailes medievales, culmina en un bar. Quién sabe si por un mal día o una tristeza de amor, el conde va y dice al camarero: “¿Por qué no te dejas de soda y le metes un chorrito de ginebra?”. Es la curiosidad humana que arroja luz en las tinieblas y las desgracias a través de los tiempos. En este caso, una luz roja con hielo.A ver si encuentran ya la bendita vacuna.
Son tiempos de confiar en la ciencia y esperar, y si le añadimos un toque italiano, en homenaje a ese gran país que lo está pasando tan mal, hablar del vermut es muy adecuado para pasar el rato. Como recuerdo de lo que haremos en cuanto nos suelten. Empecemos por la hora del aperitivo, que en Italia coincide con el atardecer, cuando la luz es más hermosa. El color del vermut, ese rojo crepuscular, hace pensar que fue inventado para ser bebido a esa hora, no puede ser casualidad siendo una creación artística italiana. La palabra en realidad es alemana, wermut, ajenjo, base de bebedizos ensoñadores y curativos desde la noche o, mejor dicho, el atardecer de los tiempos. Echar hierbajos en el vino y probar a qué demonios sabe, eso es un entretenimiento ancestral. No sabemos cuántos corazones generosos se quedaron por el camino en infinitos ensayos y errores, pero deberían tener un monumento —al borracho desconocido— porque delimitaron el saber de lo que se puede beber y lo que no, y en qué cantidades, y en qué tipo de vasos. El ajenjo era bueno para todo, curaba la fiebre y era antiséptico. Colocado bajo la almohada, hacía soñar con la persona amada. Servía para desinfectar perros. Quizá por eso un buen vermut sacude las malas pulgas.
Los italianos persistieron con talento en los mejunjes de vino y matojos. Ya en 1555 se publicó en Venecia un libro llamado Los secretos del señor Alessio, un tratado de cócteles, drogas y perfumes de un caballero del Piamonte, la patria del vermut. La mezcla de vino con ajenjo se fue perfeccionando, con artemisas, salvia, tomillo, melisa, canela, camedrio, mejorana. El primer vermut oficial, mezcla de vino blanco y 30 hierbas, lo patentó en 1786 Antonio Benedetto Carpano en su bar de la Piazza Castello, en Turín. El vermut Carpano aún existe. Era dulce, pero en el mismo bar se produjo un avance, el Punt e Mes, en 1870. Fue fruto del estrés de unos agentes de Bolsa, que iban allí a cocerse. Uno pidió que le añadieran media dosis de quinina, para darle un toque amargo, y en jerga bursátil pidió “un punto y medio”, una parte de vermut y media de quinina. El Punt e Mes aún existe. Comenzaron entonces a llevarnos a todos por un dulce camino de amargura, uno de esos prodigios italianos de indefinición, un sabor que es una cosa y su contraria a la vez. El vermut se extendió por el mundo, surgieron dinastías (Martini, Cinzano) y entró en una vida superior, la de los cócteles. Así llegamos al Negroni. Pero antes fue el Americano (bíter Campari, vermut rojo y soda), de moda a principios de siglo en Italia, hasta que un día de 1919 o 1920 el conde Camillo Negroni necesitaba algo más. Sugirió al camarero del Caffé Casoni, en Florencia, que sustituyera la soda por ginebra. Con una corteza de naranja y hielo. Fue el último paso de la evolución. Más allá probablemente no se pueda ir. Al conde Negroni le gustó bastante, y mucho más el segundo y el tercero, y no fue el único. Empezó a pedirlo todo el mundo y se quedó con el nombre del conde. Qué más quieres en esta vida que le pongan tu nombre a un cóctel. Es así como una acumulación de sabiduría de siglos, de búsqueda de hierbas en los bosques, de los griegos a los frailes medievales, culmina en un bar. Quién sabe si por un mal día o una tristeza de amor, el conde va y dice al camarero: “¿Por qué no te dejas de soda y le metes un chorrito de ginebra?”. Es la curiosidad humana que arroja luz en las tinieblas y las desgracias a través de los tiempos. En este caso, una luz roja con hielo.A ver si encuentran ya la bendita vacuna.
Autor: Iñigo Domínguez. Publicado en El País el 20 de marzo de 2020.
domingo, 15 de marzo de 2020
El dry-martini según Buñuel y realizado por J. M. de la M.de L.
El dry-martini según Buñuel y realizado por J. M. de la M.de L.
"Mi bebida preferida es el dry-martini. Dado el papel primordial que ha desempeñado el dry-martini en esta vida que estoy contando, debo consagrarle una o dos páginas. Al igual que todos los cócteles, probablemente, el dry-martini es un invento norteamericano. Básicamente, se compone de ginebra y de unas gotas de vermut, preferentemente "Noilly-Prat". Los buenos catadores que toman dry-martini muy seco, incluso han llegado a decir que basta con dejar que un rayo de sol pase a través de una botella de "Noilly-Prat", antes de dar en la copa de ginebra. Hubo una época en la que en Norteamérica se decía que un buen dry-martini debe parecerse a la concepción de la Virgen.
"Mi bebida preferida es el dry-martini. Dado el papel primordial que ha desempeñado el dry-martini en esta vida que estoy contando, debo consagrarle una o dos páginas. Al igual que todos los cócteles, probablemente, el dry-martini es un invento norteamericano. Básicamente, se compone de ginebra y de unas gotas de vermut, preferentemente "Noilly-Prat". Los buenos catadores que toman dry-martini muy seco, incluso han llegado a decir que basta con dejar que un rayo de sol pase a través de una botella de "Noilly-Prat", antes de dar en la copa de ginebra. Hubo una época en la que en Norteamérica se decía que un buen dry-martini debe parecerse a la concepción de la Virgen.
Efectivamente, ya se sabe que, según santo Tomás de Aquino, el poder generador del Espíritu Santo pasó a través del himen de la Virgen "como un rayo de sol atraviesa un cristal, sin romperlo". Pues el "Noilly-Prat", lo mismo.
Pero a mi me parece una exageración.
Otra recomendación; el hielo deber ser muy duro, para que no suelte agua.
No hay nada peor que un martini mojado.
Permítaseme dar mi fórmula personal, fruto de larga experiencia, con la que siempre obtengo un éxito bastante halagüeño.
Pongo en la nevera todo lo necesario, copas, ginebra y coctelera, la víspera del día en que espero invitados. Tengo un termómetro que me permite comprobar que el hielo está a unos veinte grados bajo cero.
Sobre ese hielo vierto la ginebra pura, agito y sirvo. Eso es todo, y resulta insuperable.
En Nueva York, durante los años cuarenta, el director del Museo de Arte Moderno me enseñó una versión ligeramente distinta, con pernod en lugar de angostura. Me pareció una herejía. Además, ya ha pasado de moda".
En Nueva York, durante los años cuarenta, el director del Museo de Arte Moderno me enseñó una versión ligeramente distinta, con pernod en lugar de angostura. Me pareció una herejía. Además, ya ha pasado de moda".Del Libro Mi último suspiro de Luis Buñuel.
miércoles, 19 de febrero de 2020
Raciones con peso, Ya.
Ya es hora de exigir, no sé a quién, que en nuestros queridos bares, cuando nos ofrecen raciones de lo que sea, vengan acompañadas con el peso y su precio.
Es totalmente injusto e inadmisible que paguemos una ración de jamón sin saber lo que realmente estamos pagando. Y dependamos de no se sabe qué, el que un día sea una birria y otra sea más generosa. Y como decimos el jamón, decimos queso, bocartes, etc.
Sólo se salva el marisco, que muy mayoritariamente te indican a cuánto te cuesta por 100 gramos.
Ya sabemos que hay raciones que es difícil pesar a la vez que lo cocinan, pero hay productos que es fácil pesarlos y tienen un precio superior al marisco.
Es totalmente injusto e inadmisible que paguemos una ración de jamón sin saber lo que realmente estamos pagando. Y dependamos de no se sabe qué, el que un día sea una birria y otra sea más generosa. Y como decimos el jamón, decimos queso, bocartes, etc.
Sólo se salva el marisco, que muy mayoritariamente te indican a cuánto te cuesta por 100 gramos.
Ya sabemos que hay raciones que es difícil pesar a la vez que lo cocinan, pero hay productos que es fácil pesarlos y tienen un precio superior al marisco.
martes, 31 de diciembre de 2019
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